La melodía atravesó el momento justo de dos juntos, una madrugada de paladar áspero de alcohol y agite por ahí...
Olor a piel, cierto mal olor.
Un Nanchi; un “Hernán El Grabador de Crespo”: media barba colgando, manos largas cual pintor del cielo, dulce abrazo y una canción... Keane, frío y dulce a la vez.
Recuerdo la vergüenza mal disimulada de Nanchi cuando desnudo junto a mi desnudo, asumió con valentía un dedo deforme de un pié.
Su inocencia me derritió.
Lástima que yo estando no estaba, y lo dejé ir.
miércoles, 17 de diciembre de 2008
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1 comentario:
Hola, estuve leyendo tu blog y me parecio muy bueno, tu forma de escribr me encanta, asi que bueno, Felises Fiestas!! y estamos en contacto, mucho suerte!!
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