viernes, 5 de diciembre de 2008

75 metros

No recuerdo su cara, sí su auto de taxi y la esquina oscura en la que sucedió.
También recuerdo sus olores, mezcla de piel húmeda y aceite de tractor.
Si era gordo no lo recuerdo; si era joven tampoco; si era feo no lo sé... yo estaba muy borracho; me fío de mis gustos de siempre: con una “curva” en el alma, flacos y jóvenes y algo pendiente por hacer.
Insisto: sí recuerdo su auto de taxi y la esquina oscura en la que sucedió.
Mientras mis amigos comían asado en casa a 75 metros de la esquina, yo saciaba mi imprudencia sexual succionando su pene en la oscuridad: después del viaje se lo pedí y él aceptó, a 75 metros de la esquina.
Acabó en mi boca.
Se manchó su pantalón y me puteó.
Me bajé del auto a los tumbos.

Entré corriendo a casa y lloré sobre el videt.
No vomité.
Mis amigos siguieron comiendo sin saber.

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