Nunca podría haber asegurado que al imaginarte conmigo, te estaba invitando a estar.
Después resultó que aquel escondite tan público nos encontró, nos abrazó, nos besó.
Condujimos el taxi hasta casa y en un devenir idiota logramos desvestirnos para comprobar, yo, con asombro, tu cuerpo lleno de ampollas con una historia que nunca jamás te atreverías a contar.
Tu cuerpo liviano, tu sexo gigante, mi yo impotente.
Una película empezada continuando a pesar, y vos y yo acabando juntos sin haber sabido jamás, saber empezar.Hoy todavía me seguís buscando, hoy todavía vas a llegar.
martes, 9 de diciembre de 2008
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario