Había una vez una casa en un lugar alejado.
Había una vez un lugar húmedo; un jardín gigante con pileta y asador.
Había una vez un frenillo asfixiante que impedía sexo normal, en una casa alejada, húmeda, con un jardín y un asador.
Había una vez tres habitantes solteros no, uno no.
Había una vez yo, ahí, ausente presente esperando el momento para poder mirarlo desnudo alguna vez.
Había una vez una noche entre Rivadavia y (la ex) Vera, los dos borrachos y aquel decir: “yo soy como vos”.
Había una vez El Sol; el lugar de baile previo a un espacio y un tiempo en una casa alejada, húmeda, con un jardín y un asador.
Había una vez, después, una casa y un altillo y un hermoso vestido desvestirse y yo mirándolo sin ver.
Hubo entonces un nuevo yo, enamorado extremo buscando un perro para asar, un agua para nadar y una cornisa gigante desde donde poder saltar cuando después de un tiempo me dijo, una vez: había una vez un yo que ya no soy como voz, te confundiste... amigo.
Había una vez, entonces, un libro que le regalé, por amor; con amor.
lunes, 22 de junio de 2009
martes, 16 de junio de 2009
Boca arriba de espalda al techo
Publicado por
Terencio
Escalones y escaladas.
Subimos la casa del amigo anfitrión sumando escalones de la escalera infinita al tercer piso familiar.
Alcoba de muchos que se abre a más de nosotros que siempre subimos y llegamos sólo para estar y nada más.
Y en la cima, caminamos despacio ocultando la broma de abordar al amigo, de golpe, con fuerza, anunciando que somos quienes fuimos hasta él sólo para estar y nada más.
Y al llegar lo vemos, ahí, acostado boca abajo, poseído, masturbándose de cara al piso impedido de vernos llegar.
Juntos nos quedamos, quietos, ahí, cómplices de él que, despacio y en silencio, poseído, se masturba de espalda al techo impedido de vernos llegar.
Fue un día, hace mucho, nunca más presente lo tengo yo, quien, hoy, acostado boca arriba, despacio y en silencio, cada día me masturbo más.
jueves, 11 de junio de 2009
Vestuario
Publicado por
Terencio
Ya nadante voy pensando: el vapor y los cuerpos, mientras floto flotando mi letargo frío sobre el caudal.
Pienso nadante: jabón en caja, toalla aburrida en un colgador. Canillas ajadas; espejo sucio; vestuario triste después de nadar.
Ya nadante voy pensando: hombres con hombres mirando lo invisible; desnudez local.
Espaldas con espaldas, soltando mi culpa, demorando mirar(los).
Uno será el hermoso; efebo divino; maldito su peso aspirante a morir.
Otro será el adulto, rescoldo frágil de mi mano tibia que de golpe se animará a tocar(lo).
Ya suave mi frente bajo la ducha, cierro los ojos mientras ellos se van.
Maldigo puteo, pateo el silencio mientras me animo lento a jugar a soñar(los).
Sacrificio honesto, agua corriente, me dejo llevar.
Desnudo me veo, desnudo me ve, uno que todavía está: el efebo ausente que se fue y volvió y ahora me mira más.
Lo invito a casa; él va.
Ya nadante floto de otro modo.
Mañana vuelvo a nadar.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)