miércoles, 8 de julio de 2009

Plastilina Mosh

Flota el bailarín de flamenco ofreciendo su cuerpo de plastilina mosh.
Desde la red de lo obvio se lanza, su danza, cual pescado atrapado y nada más.
Se pinta las uñas, de negro, baila liviano, caliente, verano costanera, siempre a punto de llegar.
Tras el sexo simple el sexo complejo: glande que resbala, bolas que rebotan, penetración.
Tras el sexo complejo la charla: no sabe decir “ya me voy”; sí sabe aguantar, “¿me quedo un rato más?”.
Mi respuesta se calla porque no dice que no: acepta dejarlo, va a sufrir.
Con el tiempo se diluye, se cae, se arrastra, me pide paz.
Me saluda, me abraza, me besa y me ve.
Me seduce, me atrae, me gusta y otra vez: glande que resbala, bolas que rebotan, penetración.
Un error.
En el diario, bailarín de flamenco, éxito extremo por saber bailar.
En la calle, bailarín de flamenco, “¿ya te vas?”.
Mal. Mucho.
Sí, sufrió.

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