miércoles, 1 de julio de 2009

Mientras el batallón carioca dormía avanzada la mañana

Mientras el batallón carioca dormía avanzada la mañana, yo lo vi; lo miré; lo vi y lo miré; nunca lo toqué.
Mientras el batallón rezaba el sueño abrazado a la resaca, yo lo vi, de cerca, lo vi; sin tocar.
Destacaba su esfinge el varón negro; de slip celeste; contraste de piel la tela sobre la negra piel.
Yo dormía en una pieza adjunta al living, pegado al niño de armadura azul, y en el devenir de un orinar matutino, avanzada la mañana, mi animé a mirar y entonces lo vi: pene esbelto, erección plena, no grande su porte, de forma angulosa insinuante su presencia, glande menor, tras el celeste telón del slip, en el escenario de un cuerpo letal, durmiente su dueño.

Ni el batallón ni el durmiente supieron nunca de mi observar flotante; de mi no tocar y de mi deseo atrevido imaginando tocar.

No hay comentarios: