jueves, 19 de febrero de 2009

Talcahuano

¿Cuánta distancia habrá habido entre mi ojo, el visillo de la puerta y tu cuerpo bajo la ducha?
Alquilé mi primera casa por dos motivos: los pisos eran lindos, y el baño me permitía el juego.
Ciertamente, cuando fui a ver la casa por primera vez, no tuve tanto tiempo, sin embargo, bajo la excusa de probar la cadena, comprobé lo suficiente para mi: el ojo, el visillo de la puerta, un cuerpo bajo la ducha...
Después de alquilar y mudarme, lo demás fue esperar, esperarlos, esperarte.
Se encadenaron tiempos, televisiones abiertas, jueves post fútbol, carne a la parrilla, debates eternos, vinos, más tiempos.
Y un día pasó: te quedaste vos, hablamos, te enojaste, me enojé, nos perdonamos, hablamos, hubo gente, se fueron todos, nos quedamos solos, nos reímos, te reíste, te fuiste a bañar, esperé, caminé, me animé, te espié y aprendí: jabón en el pelo, enjuague, después espuma en el cuerpo, jabón, correr el cuero, dejar correr agua, un pene espléndido, media erección, el glande a la vista, tu dedo índice recorriendo el cuello del glande, enjuague, vapor, final.
¿Cuánta distancia habrá habido entre mi ojo, el visillo de la puerta y tu cuerpo bajo la ducha?

1 comentario:

Anónimo dijo...

ehhh, mirón!!!