A dos cuadras del mar, en la línea de los estibadores, habitamos el verano vos, yo y los demás.
Yo no era yo, aunque estaba. Vos estabas ahí mas que yo, masculino.
Y aquella tarde sin luz, al regreso de las olas, te bañaste y con aquel no pudor tan tuyo, te sentaste frente a mi y dejaste ver todo tu sexo colgando cada vez, toalla cómplice, mientras fumabas.
Fui tan yo y tan poco yo fui, que no supe si mirar mirando evitando mirar, escondido en mi silencio...
Añoro aquellos días por su inocente crueldad.
Costo del que mira, pago total.
viernes, 13 de febrero de 2009
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1 comentario:
Me encantó el final, super sorprendete, no me lo esperaba... muy a lo Silva.
Me hubiera gustado que sea:
mirarando mirar evitar mirando.
Besos!
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