jueves, 6 de agosto de 2009

DINÁMICA DE VIERNES

Siempre me sedujo la planicie de tu cuerpo normal.
Desde entonces fui tejiendo la sospecha potencial de lo pendiente; lo imposible por suceder.
Cuando me dijiste “dale”, me asusté pero fui.
Hotel pobre; viejo.
Entrar corriendo; borrachos.
Llenar de ruidos la estancia; bendito sea el alcohol.
Somos tres: vos, ella y yo.
Yo me animo pero temo; me pregunto: ¿qué haré yo?
Un abrazo, una silla en el rincón, un trío bailando y un no lugar para mi.
La besas, te mira, se sube a tu cuerpo, se ríe, me empuja hacia atrás.
Me llamas y voy, ella muere un rato.
Infinitud visual, balance de cuerpos: malabarista carnal.
Comparo tu sexo, comparo su sexo, comparo mi sexo, ahora muero yo.
Al fin, de paseo por la pieza, rozo la alfombra cual invasor en soledad, mientras la noche renuncia y se va.
Llora mi pene la calma, baña el vacío de pura tentación.
Me alejo, me escondo y entreabierta las piernas puedo mirarte mejor: hombre con su cuerpo normal dormido en homenaje a mi.
Diferencias al margen, ella, vos y yo, urgida la piel en pie, guardamos el secreto ungidos de paz.

Lo posible ya pasó.

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