No puedo impedirme comparar; habitantes de la noche oscura.
Filtración de un idealismo fantástico y pelotudo que, pulseando con el día, me reprocha contrastes y me hace doler…
Por su culpa, por su gran culpa, cuando voy, al que elijo miro a los ojos, fijamente, a riesgo de equivocar el destino de mi apetito confesar.
Así fue que un día, entre los asientos de un 16, aún mirando de a ratos me deje mirar, y aún bajando me deje seguir, y aún con miedo lo enfrenté: ¿me estas siguiendo?, pregunté; es muy lindo, pensé.
No, contestó; sólo pasaba por acá, dijo.
Y en segundos resolví: 4 cuadras, la casa de mis viejos, ellos no saben de mi, desnudos en el living, infiel de mi ex, acabar rápido, ¿habrá alguien ahí?, ¿un motel por acá?, no soy capaz.
Hoy se filtra su rostro, es uno de aquellos que me reprocha su ausencia, aún mirando de a ratos.
jueves, 22 de enero de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
1 comentario:
essssa, ahora sí...
Publicar un comentario