Entraron gritando y se sentaron en ronda por ahí, tan cerca de mí.
Los deje reírse del ambiente y, ya sin trago en la mano, amenacé: “10 $ al que la tenga más chica”.
Gritos. Risas. Miradas. Dudas. Silencios. Miradas…
Era hermoso, lo conocí afuera. Sé que no era gay, él no.
Le pagué.
domingo, 11 de enero de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
1 comentario:
Genial.
Publicar un comentario